Larga vida para el tradicional Merengue típico
Santo Domingo/Agencias.- No es lo mismo ni es igual. La sonoridad del acordeón, los jaleos de saxofón, la tambora y la güira no suenan como el merengue típico y tradicional de siempre, éste tiene ritmo “a lo maco”, bombo y batería electrónica; y es tan popular en Santo Domingo, Nueva York así como en Santiago y todo el Cibao.
Entiéndase como merengue típico al merengue referido en nuestra historia como un producto musical que fue acogido en las zonas rurales del país, asumiendo con el tiempo varios tipos, siendo en la región Norte donde se perfila lo que hoy reconocemos como el merengue tradicional, y que inicialmente sólo se tocaba con instrumentos de cuerda.
Es importante recordar que con el acordeón, el merengue tradicional asumió una influencia extranjera.
De hecho, en el siglo XIX -cuando el acordeón entra al país- ya en el Cibao surgían algunos “virtuosos” del instrumento, como Toño Abreu. Posteriormente también se incluye la tumbadora, el saxofón y el contrabajo –luego bajo- y así comienza su relación con el merengue popular.
La larga lista de intérpretes del merengue típico nos muestra su evolución: de Ñico Lora a Tatico Henríquez, del Cieguito de Nagua a Francisco Ulloa se puede constatar un estilo diferente en cada propuesta.
Es por eso que en el panorama actual, la crítica al mambo típico es más bien a su compleja relación con la tradición, porque los cambios y reservas han existido siempre: las letras de esta composición de Juan Lockward del año 1950 (ponencia “El merengue y nuestra realidad cotidiana”, de Luis Manuel Brito Ureña) puede ser prácticamente reinterpretada en el presente: “Nuestra música se ha ido/ el mambo la suplantó/ ya de Ñico, Cuta y Toño/ todo el mundo se olvidó”.
La música muestra hoy día un panorama diferente al de esos tiempos, y es significativa la diferencia entre estos cambios. Entre las razones de esa variación se encuentran: la migración de la población rural a las grandes ciudades del país y de los Estados Unidos, y que el mismo hábitat histórico del típico ha cambiado y se ha urbanizado.
Un estilo popular que tiene historia
El merengue típico también es popular y por esa condición ha asimilado distintas influencias musicales, entre las que “la tradicional representa solamente una fuente entre muchas”, según teoría de Martha Ellen Davis incluida en el prólogo al libro Danzas y bailes folklóricos dominicanos, de Fradique Lizardo.
La historia musical dominicana nos advierte siempre que el merengue no desaparece, sino que se transforma. ¡El merengue no se va! dice El Prodigio, y no se irá hasta que hayan músicos de tradición e innovación al mismo tiempo, que continúen asumiendo el típico como el contenido más importante en sus merengues.
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