DESPRECIAMOS LA BENDICION
Aliento del Cielo
Por: Julia castro“He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oir palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán”. Amós 8:11-12.
Desde los inicios de la creación vemos la gente mudándose de un lado para otro, enfrentando diversas circunstancias de la vida.
También Dios dando las órdenes de cambio como en el caso de Abraham al cual prometió bendecirlo y le dice en Génesis 13:16 “Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada”.
Abraham fue obediente a las órdenes que había recibido, no puso objeción y caminó, Dios fue mostrándole por dónde ir y qué hacer.
Encontramos en Génesis 49-3: Cuando Dios habló a Jacob diciendo: “Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de tí una gran nación”. Dios siempre ha tenido planes maravillosos con toda la humanidad; pero nosotros nos portamos indiferentes al llamado de él. Cuando Dios nos hace un llamado queremos interrogarlo, no sabiendo que si él lo hace nos va a respaldar.
Asimismo vemos a Moisés que aunque en primera instancia tuvo miedo de enfrentar a Faraón, pero desde el mismo instante que obedeció las órdenes de Dios; entonces comenzó a ver la manifestación de su grandeza como fue la columna de nube y fuego que los guiabade noche y de día; cruzaron el Mar Rojo; recibieron alimento del cielo (el maná); bebieron agua de la roca; pelearon contra otros pueblos y salieron victoriosos.
Dios hablabla al pueblo a través de Moisés; en Exodo 19: 3-5 “Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros vistéis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas , y os he traído a mí.
Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros series mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra”. Desde que Dios creó el universo su deseo ha sido que el hombre tome tiempo para escucharlo, lo ha considerado su “especial tesoro”, pero el hombre no ha entendido el propósito de Dios, trata por todo los medios de llamar nuestra atención y seguimos ignorándolo, pero se acerca el día de buscarlo y no lo hallaremos.
Dice Hebreos 1:1-2 “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”.
Estamos haciendo caso omiso al llamado que Dios nos hace, estamos desaprovechando la oportunidad de hacer una estrecha relación con él; ya estamos sintiendo los estragos del hambre que vendrá a la tierra, el aumento en los productos de primera necesidad, enfermedades por doquier, catástrofes en todo el planeta por la misma maldad y ambición de los hombres y si nos ponemos a enumerar no terminaríamos; pero no obstante a eso la mayor hambre y sed será la de escuchar la palabra de Dios; por tanto dice el Señor en Isaías 53:1 y 6 “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed.
Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano”. El obedecer a Dios es no despreciar la bendición que quiere darnos; tenemos ejemplos de hombres que esucharon a Dios, obedecieron y fueron bendecidos. Tratemos de hacer nosotros lo mismo; nos evitaremos los males que acarrea la desobediencia. No desprecies su bendición. Dios te bendiga.
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